El paté de Eduardo, traspasa las fronteras.
Hasta en La Casablanca cenan su paté.


Cuando Eduardo se planteó seguir al frente de este proyecto que había pasado de generación en generación, decidió que era el momento de darle un giro de trescientos sesenta grados, convirtiendo a los gansos en los reyes de la finca.
Los gansos de Eduardo, no son cebados, como suele hacerse para conseguir el foie, sino que comen lo que quieren, higos, bellota o hierba. Y lo más importante, viven en total libertad. Para cuidar su integridad, Eduardo les ha colocado, a lo largo y ancho del perímetro de la finca, vallas electrificadas en la zona exterior para protegerles de los depredadores, y que así estos puedan vivir tranquilamente, sin estrés ninguno. La zona interior tiene vallas sin electrificar, para que los gansos no sufran de "miedo a la electricidad". Si quieren pueden irse, pero no lo hacen, allí viven como reyes. De hecho, cuando pasa un bando de gansos salvajes les “invitan” a posarse y quedarse allí a vivir.

Además estos peculiares gansos, son visitados por un guitarrista, que apareció en la finca voluntariamente porque quería tocar para ellos. El guitarrista dice que ellos les inspiran para componer, y parece que a los gansos también les gusta esta visita.

Cuando llega el invierno, los gansos comen más para aprovisionarse frente al frío, y es eso lo que les hace engordar. En esta finca, no existe el engorde forzado (la forma habitual de hacer el paté, que se conoce como "cribage"). El proceso de la fabricación del paté es completamente artesanal, cuando llega el momento, se realiza el producto simplemente con un ligero hervor lo que permite sellar el hígado sin necesidad de someterlo a ningún otro proceso.
El golpe de efecto llega cuando Eduardo presenta su foie al "Coup de cour" en una especie de Olimpiadas del Foie en Francia. Lo más curioso es que siempre las han ganado los franceses pero Eduardo consiguió ganarlas. En Francia se formó un gran revuelo. ¡Fue todo un escándalo!, hasta lo llegaron a acusar de comprar jueces o decir que el gobierno Español habia hecho trampas.
Incluso quisieron desclasificarle porque decían que si no cebaba al ganso a la fuerza, no se podía considerar foie.
Finalmente, Dan Barber, un chef americano con varias estrellas Michelín, al enterarse de la noticia, decide venir a Extremadura a conocer a Eduardo y su famoso foie. Cuando se conocen, el chef se enamora tanto del sistema de producción como del maravilloso producto que ha conseguido Eduardo. El propio Chef creía que la tarrina contenía especias, hierbas aromáticas y por supuesto sal y pimienta pero no es así, lo que hay en ella es solo hígado, pero los gansos comen en la finca todas esas especias que el chef ha detectado en el sabor del foie.
Es en este momento, cuando Dan Barber, invita a Eduardo y a su foie a una cena con Obama que le habían encargado y desde entonces, ¡Eduardo se convierte en proveedor oficial de la Casablanca! Su foie es tan bueno que en reventa se han llegado a pagar hasta 1.000€ por este delicioso manjar.